EL MUNDO DE LA AVES

Visión en las aves de presa

VICION DE LAS AVES PRESA

Las aves en general dependen en gran medida de su visión para moverse, puesto que volar a través de los árboles sin chocar o volar en bandadas requiere una gran agudeza visual. Entre ellas las rapaces son las aves con mejor visión.

La visión es el sentido más desarrollado ende las aves. El ojo de un ave en comparado con el tamaño del cuerpo es relativamente grande y la mayor parte de éste está envuelto por el cráneo.

Muchas especies de aves enfocan los objetos lejanos preferentemente con su campo de visión lateral y monocular (con un solo ojo), y orientan la cabeza para ver por un lado y maximizar la resolución visual. Para algunas especies de aves la resolución es el doble más fina con la visión monocular de lado que con la visión binocular frontal, mientras que en los humanos ocurre lo contrario.

Las aves con ojos a los lados de la cabeza tienen un amplio campo visual, útil para la detección de predadores, mientras que aquellos con ojos al frente, como los búhos, tienen visión binocular y pueden estimar las distancias en el momento de la caza. Algunas especies tienen un amplio campo visual de 360o en el plano horizontal, y 180o en el plano vertical.

Anatómicamente, los ojos de las aves superan a los de los reptiles en posicionamiento de las lentes respecto a la fóvea, característica compartida con mamíferos. Alrededor del 50% de las aves posee una segunda fóvea, lo que les permite enfocar mejor las imágenes laterales. Para mejorar su visión cuentan con una mayor cantidad de células receptoras de luz en la retina, lo que les otorga mayor nitidez y capacidad para diferenciar los tonos de los colores. Esto genera una gran cantidad de información visual de alta calidad. Sin embargo, esto no serviría de nada sin un correcto procesado de toda esta información. Es por esto que las aves poseen un nervio óptico más grueso, con mayor número de neuronas, que otros animales.

Las aves nocturnas tienen los ojos optimizados para la sensibilidad visual, con córneas grandes en relación a la longitud del ojo, mientras que las aves diurnas tienen ojos de mayor longitud en relación al diámetro de la córnea para darles mayor agudeza visual.

Los búhos tienen ojos tubulares, con poco número de detectores de color, pero una alta densidad de células bastoncillos, las que detectan mejor la luz menos intensa. El desenvolvimiento del ojo a bajos niveles de luminosidad depende de la distancia entre el lente y la retina, y las aves pequeñas están efectivamente forzadas a ser diurnas debido a que sus ojos no son lo suficientemente grandes como para darles una adecuada visión nocturna. Como los búhos, tienen visión binocular y pueden estimar las distancias mientras cazan.

Las aves de presa tienen una alta densidad de receptores y otras adaptaciones para maximizar la agudeza visual. La anatomía interna del ojo es similar a la de otros vertebrados, pero tiene una estructura, el pecten, única de las aves.

Los párpados de un ave no se usan en pestañear para la lubricación. En vez de los párpados, la función lubricadora la realiza  la membrana nictitante, un tercer párpado oculto que se desliza horizontalmente por el ojo como un limpiaparabrisas.​ La membrana nictitante también cubre el ojo y actúa como un lente de contacto en muchas aves acuáticas cuando están bajo el agua mientras buscan su alimento.​ Cuando duermen el párpado inferior sube para cubrir el ojo en la mayoría de las aves, con algunas excepciones de búhos  donde el párpado superior es móvil. El ojo es también limpiado por las secreciones de la glándula lagrimal y protegida por una sustancia oleosa segregada por la glándula harderiana cubriendo la córnea y previniendo la sequedad.

Existen dos tipos de receptores de luz en el ojo de un ave bastoncillo y conos. Los bastoncillos, los que contienen el pigmento visual rodopsina son mejores para la visión nocturna porque son sensibles a pequeñas cantidades de luz. Los conos detectan luz de colores (o longitudes de ondas) específicos, así que son más importantes para animales orientados al color, tales como la mayoría de las aves. Los cuatro pigmentos en los conos de un ave extienden la visión de colores hasta el ultravioleta. La mayoría de las aves son tetracromáticas, poseyendo células conos sensibles al ultravioleta (UV) en el ojo, además de las sensibles al rojo, al verde y al azul, pero las palomas tienen un pigmento adicional y por lo tanto son pentacromáticas.

 

Algunas rapaces puede detectar los rastros de orina que reflejan el ultravioleta dejados por sus presas.

En las aves la luz ultravioleta es muy importante en el cortejo. Muchas aves muestran patrones ultravioletas en los plumajes que son invisibles para el ojo humano.

Un receptor de UV puede darle a un animal una ventaja en la búsqueda de comida. Las superficies cerosas de muchas frutas reflejan la luz UV que podría anunciar su presencia.​ Algunas rapaces son capaces de localizar visualmente los rastros de los roedores quienes dejan rastros de de orina y heces que reflejan la luz UV, haciéndolas visibles a las rapaces.